La importancia de la terapia y el acompañamiento en el Alzheimer

El Alzheimer es una enfermedad que afecta a un porcentaje importante de los adultos mayores de la población mundial. Se caracteriza por ser neurodegenerativa y se manifiesta a través del deterioro cognitivo y trastornos conductuales en personas mayores de 60 años. Uno de sus principales síntomas es la pérdida de la memoria inmediata y de otras capacidades mentales.

Cuando un miembro de la familia es diagnosticado con Alzheimer, su desempeño ocupacional se ve alterado. El paciente y su círculo cercano ven alterado su ciclo vital, su calidad de vida y actividades diarias. La persona con Alzheimer requiere de cuidados, por lo que, habitualmente uno de los familiares deja de trabajar para desempeñar ese rol, generando una detención  en el desarrollo personal del cuidador.

Frente a este panorama, Viviana Morán, Terapeuta Ocupacional de CASPM, nos habla sobre la importancia del trabajo con la familia de los pacientes para poder sobrellevar la enfermedad. “Es fundamental generar un trabajo de acompañamiento. Idealmente se hace una visita domiciliaria, junto a una evaluación del paciente, para identificar las áreas problema. En base a eso, se planifican actividades que le signifiquen un desafío interesante al paciente. Estas actividades se gradúan y complejizan o simplifican según sea la respuesta de la persona con Alzheimer”, indicó.

“Una tarea fundamental, es la capacitación del cuidador, donde se le enseña cómo reaccionar frente al avance de la enfermedad y los cambios del paciente. Cómo aplicar las actividades dispuestas por el terapeuta, y, sobre todo, la capacidad de generar una organización de actividades diarias que permitan desarrollar las propias tareas, manteniendo ocupado al paciente, idealmente en actividades que lo motiven. La ocupación es la clave de todo, como motor de vida, de interés y satisfacción personal. Utilizamos la historia de vida del paciente y sus intereses previos para capacitar al cuidador y permitir un mejor manejo diario del paciente, sin descuidar su dignidad como persona adulta. Aunque parezca reiterativo, tanto el cuidador ,como toda la familia, debe estar informada de la progresion de la enfermedad y los posibles cambios que se irán produciendo. Esto facilitará su manejo”, comentó.

La alteración en las funciones cognitivas, tiene un impacto en el desempeño de la vida diaria. De esta forma, cuando existe una interferencia en la autonomía personal y las capacidades para desenvolverse en la vida cotidiana, intervienen los terapeutas ocupacionales. En base a esto, la profesional nos explica lo siguiente: “El rol del T.O es minimizar las pérdidas de funciones y generar estrategias, para que el paciente siga siendo independiente, en la medida de lo posible. Del acompañamiento del cuidador, depende la calidad de vida del paciente, de tal forma que, si la persona sabe cómo intervenir, cómo mantenerlo ocupado,incluso entretenido, el mismo cuidador tendrá menor deterioro en su propia vida”.

La terapeuta realiza un llamado a tener un estilo de vida saludable, incentivar la estimulación cerebral, aprender cosas nuevas, tener una dieta sana, realizar ejercicios y lo más importante realizar actividades y tener participación social. Acompañar a los adultos mayores es fundamental, y poder realizar actividades significativas con ellos, ya que la mayor parte del deterioro se produce por carencias afectivas, o por falta de desafíos mentales.

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