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Asfixia por inmersión: ¿cómo actuar si ocurre?

  26 enero, 2024

Según estadísticas de la OMS, la asfixia por inmersión o ahogamientos son una de las cinco primeras causas de mortalidad en la franja de edad de 1 a 14 años, situación que se presenta con mayor recurrencia en niños y hombres jóvenes, que en niñas y mujeres. 

Durante los meses de verano, pasamos más tiempo en piscinas, lagos o en el mar, lo que puede aumentar el riesgo de asfixia por inmersión o ahogamientos en un medio acuoso. 

Esta situación provoca alrededor de 360.000 muertes a nivel global cada año y en Chile, la realidad es preocupante: es la primera causa de muerte en menores entre 1 y 4 años y un 70% de los casos ocurre incluso cuando hay un adulto supervisando. 

Como explicó Sabrina Olivares, coordinadora de Servicio de Urgencias de Clínica Andes Salud Puerto Montt, “la asfixia por inmersión puede tener consecuencias graves, como el daño neurológico permanente por hipoxia, o sea, la disminución del suministro de oxígeno a distintos órganos, como el encéfalo, o la muerte. Informarnos es fundamental, tanto para prevenir, como para saber qué hacer si ocurre”. 

 

¿Qué factores aumentan el riesgo de ahogamientos? 

La asfixia por inmersión puede ocurrir por distintas situaciones, que combinadas o aisladas, pueden elevar el peligro de sufrir este tipo de accidentes. 

Entre los principales factores que aumentan la probabilidad de ahogamientos en piscinas, mar, lagos u otro medio, están: 

  • Supervisión inadecuada: la falta de supervisión, especialmente en entornos acuáticos donde hay niños o personas con habilidades de natación limitadas, puede aumentar el riesgo de ahogamiento. 
  • Falta de barreras de seguridad: la ausencia de barreras de seguridad, como rejas alrededor de piscinas o de elementos para flotar, puede elevar la probabilidad de ahogamiento, especialmente en las casas. 
  • Condiciones meteorológicas adversas: las olas fuertes, marejadas o corrientes marinas pueden aumentar significativamente el riesgo de asfixia por inmersión. 
  • Consumo de alcohol o drogas: el consumo de sustancias que afectan la coordinación motora y la capacidad de respuesta puede aumentar los accidentes acuáticos.
  • Edad: los niños pequeños y los adultos mayores pueden tener un mayor riesgo de ahogamiento debido a sus habilidades físicas limitadas o la falta de capacidad para reaccionar rápidamente en situaciones de emergencia. 
  • Conductas de riesgo: participar en actividades acuáticas, como buceo, sin la capacitación adecuada o saltar desde alturas elevadas, también puede aumentar la probabilidad de asfixia por inmersión.

 

 

¿Cómo actuar en caso de asfixia por inmersión? 

 

Reaccionar rápida y oportunamente frente a un ahogamiento es fundamental para evitar consecuencias más graves. Si alguna vez te enfrentas a esta situación, recuerda: 

  • Retirar al niño del agua.
  • Ponerlo en una superficie plana y dura.
  • Si está consciente y respirando, ponerlo de lado para despejar las vías respiratorias y luego, llevarlo al Servicio de Urgencias.
  • Si no está respirando, iniciar rápidamente la reanimación cardiopulmonar (RCP) con la técnica de compresión torácica y ventilación. Para realizarla, hay que inclinar la cabeza del niño hacia atrás, poner las manos al centro del pecho (una encima de la otra, entrelazadas), realizar compresiones firmes y rápidas al ritmo de la canción “Stayin Alive” de Beegees. Después de 30 compresiones, realizar dos ventilaciones hasta que el pecho se eleve. 
  • Si el niño aún no respira, continuar la reanimación cardiopulmonar hasta que llegue el personal de salud de emergencia. 

 

Para prevenir, siempre debemos considerar: 

  • Proteger la zona de piscinas con rejas lo suficientemente altas y en los 4 bordes
  • No permitir que tus hijos se bañen en condiciones climáticas adversas
  • Aplicar la supervisión al tacto, los cuidadores deben estar a un brazo de distancia
  • No usar alitas o flotadores circulares tipo neumático, preferir siempre chaleco salvavidas, de la talla adecuada y con una correa que vaya entre las piernas
  • En niños mayores de 4 años, hacer clases de natación o enseñarles a nadar
  • Elegir trajes de baño de colores llamativos, que sean fáciles de distinguir bajo el agua
  • En caso de adolescentes, educarlos y acompañarlos en evitar conductas de riesgo y consumo de sustancias. 
  • No dejar juguetes u objetos llamativos cerca de piscinas 
  • Vaciar las piscinas pequeñas o baldes después de usarlos 

 

Porque un verano seguro, es más entretenido y se disfruta mejor, en Andes Salud te acompañamos durante estos meses y todo el año, informándote y brindándote la atención que necesitas en nuestros Servicios de Urgencia, disponibles 24/7 para ti y tu familia. 

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