La osteoporosis es una enfermedad que debilita los huesos y aumenta el riesgo de fracturas, incluso ante golpes leves o caídas desde la propia altura. Aunque puede desarrollarse durante años sin provocar síntomas, detectarla a tiempo permite tomar medidas para proteger la salud ósea. Su riesgo aumenta con la edad, especialmente en mujeres después de la menopausia, debido a los cambios hormonales que aceleran la pérdida de masa ósea.
Conocer sus factores de riesgo, adoptar hábitos preventivos y realizar los exámenes indicados son medidas fundamentales para reducir sus consecuencias.
La osteoporosis ocurre cuando los huesos pierden densidad y resistencia, lo que favorece las fracturas por fragilidad, especialmente en la cadera, la columna vertebral y la muñeca.
Según la Fundación Internacional de Osteoporosis (IOF), una de cada tres mujeres y uno de cada cinco hombres mayores de 50 años sufrirá una fractura por osteoporosis a lo largo de su vida.
La edad, la menopausia, los antecedentes familiares y un peso corporal bajo pueden aumentar el riesgo de desarrollar osteoporosis. También influyen el sedentarismo, el consumo de tabaco y alcohol, una ingesta insuficiente de calcio y vitamina D, y el uso prolongado de ciertos medicamentos, como los corticoides.
La prevención comienza con hábitos que contribuyen a mantener los huesos fuertes. Una alimentación equilibrada, con suficiente calcio y vitamina D, junto con actividad física regular, ayuda a conservar la masa ósea. Los ejercicios de fuerza y aquellos que se realizan con carga de peso, adaptados a la condición de cada persona, también son beneficiosos.
Evitar el tabaco, moderar el consumo de alcohol y mantener un peso saludable son medidas importantes. En adultos mayores, además, prevenir las caídas ayuda a reducir el riesgo de fracturas.
Una alimentación equilibrada, la actividad física regular y el control de los factores de riesgo ayudan a conservar la salud ósea y disminuir la probabilidad de fracturas.
La densitometría ósea es el principal examen imagenológico para evaluar la densidad mineral de los huesos y detectar osteoporosis. Generalmente se realiza mediante absorciometría de rayos X de doble energía (DXA), que mide la densidad ósea, habitualmente en la cadera y la columna lumbar.
El examen puede indicarse en mujeres posmenopáusicas, adultos mayores y personas con antecedentes de fracturas por fragilidad u otros factores de riesgo. El profesional de salud determinará cuándo realizarlo según cada caso. También puede solicitar análisis de sangre para investigar posibles causas secundarias de pérdida de masa ósea.
La osteoporosis puede avanzar sin síntomas hasta que ocurre una fractura. Por eso, es importante consultar si existen factores de riesgo, pérdida de estatura, fracturas ante traumatismos leves o antecedentes familiares relevantes.
Para conocer más sobre el cuidado de la salud ósea y acceder a orientación médica, consulta con nuestros especialistas sobre las medidas más adecuadas para tu caso.
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